




La mejor programación radial de Música para Cine








En esta cinta nuevamente el rol protagónico lo asume Christian Bale, aparece el ya fallecido Heath Ledger como el nuevo guasón, en una actuación memorable, por la cual ya se está pidiendo una nominación al premio Oscar. También aparecen el amor infantil de Bruno Dias, Rachel, interpretada por Maggie Gyanhall; el procurador Harvey Dent, futuro Dos Caras, encarnado por Aaron Eckhart; Morgan Freeman, como el creador de las armas y dispositivos tecnológicos de Batman; Michael Caine, como el mayordomo Alfred; y completa el set Gary Oldman como el ya posesionado Comisionado Gordon de la Ciudad Gótica.
La banda sonora, al igual que en Batman Comienza, está compuesta a dos manos, encargada al norteamericano James Newton-Howard y el alemán Hans Zimmer, con temas llenos de acción y suspenso, apropiados para la cinta. Por un lado está el estilo de Zimmer, quien aporta esos cortes de acción y de alta velocidad, y por el otro lado está Newton-Howard, quien al igual que en Michael Clayton, banda sonora que lo hizo merecedor de la nominación en la pasada entrega de los premios Oscar, ofrece temas llenos de suspenso y bastante oscuros, inmejorables para ambientar una cinta de Batman.






Su debut en el séptimo arte se dio con la película The Slender Thread al lado de las estrellas Sidney Poitier (El Calor de La Noche) y Anne Bancroft (El Graduado). Una de sus mejores películas la vendría a realizar en 1969, con la cual alcanzaría su primera nominación al Oscar, la exitosa They Shoot Horses, Don’t They?, protagonizada por Jane Fonda, que fue nominada a 9 premios de la Academia, llevándose el premio a Mejor Actor de Reparto, por la actuación de Gig Young. El aporte visual de esta película fue el uso del flash forward, para mostrar el destino final de los personajes. 
En 1982, con el estreno de la película Tootsie y gracias a su actor principal, Dustin Hoffman, Pollack volvió a la actuación. Al notar la química que tenían él y su director en el set, Hoffman lo convenció de interpretar a su agente. La película probó ser una de las mejores comedias hechas en la historia del cine, un hombre que se disfraza de mujer. Dicho filme fue un hito y obtuvo 10 nominaciones en los premios Oscar, obteniendo el de Mejor Actriz de Reparto, otorgado a su coestrella Jessica Lange. 
La música de esta cinta fue compuesta por el estadounidense Dave Grusin, quien fue el músico con el que Pollack trabajó en más ocasiones, seis en total. Respecto a Grusin, Pollack declaró “Dave es un orquestador consumado. No todos los compositores de bandas sonoras lo son.”

En 1985, Pollack volvió a sorprender a la audiencia con la película Memorias de África, una de las películas cuya fotografía, guión adaptado y banda sonora han perdurado desde el año de su realización. Es una película de corte biográfico sobre Karen Bixley, quien publicó un libro sobre el tiempo que vivió en Kenya. La cinta se caracterizó por mostrar la relación de los personajes y la constante diferencia que hay entre los europeos, su sofisticación y su estilo, contra las costumbres africanas. Las diferencias iban desde el diálogo hasta la manera en que manejaban el lenguaje corporal. Esta película obtuvo siete premios Oscar, de los cuales Pollack obtuvo 2, el de Mejor Director y el de Mejor Película. De igual manera, el filme se llevó 3 Globos de Oro, incluyendo el de Mejor Película de Drama.


La banda sonora de este filme fue compuesta por el británico John Barry, obra que relanzó la carrera del compositor, siendo una de sus obras cumbre romántica y una de las más recordadas en Hollywood. En palabras del experto en bandas sonoras Conrado Xalabarder “Música pletórica, hermosa y algo afligida, que no solo idealizaba los lugares en los que se desarrollaba la acción, sino que incidía con especial acierto en la fragilidad y vulnerabilidad emocional de la protagonista.” Esta cinta fue protagonizada por Robert Redford, quien protagonizó varias películas de Pollack, y Meryl Streep.

Para mostrar el descenso progresivo de los personajes por el pozo oscuro y profundo de las adicciones, Aronofsky dividió el filme de acuerdo a las estaciones climáticas. Así, la historia comienza en la época de verano, tiempo en el que los sueños de Harry Goldfarb, su madre Sarah, Marion y Tyrone, parecen empezar a hacerse realidad. Harry y Tyrone inician su negocio de venta de estupefacientes y con ese dinero Harry le promete a Marion, su novia, abrir una tienda de ropa en la que pueda vender sus diseños. Sarah, mientras tanto, recibe un formulario para concursar en su show de televisión favorito. Ilusionada con la posibilidad de cumplir este sueño, inicia una dieta para adelgazar rápidamente, tomando pastillas que resultan ser anfetaminas.
Con la llegada del otoño, los sueños de los personajes empiezan a alejarse poco a poco. El negocio de Harry y Tyrone fracasa, Marion se hunde en su adicción a las drogas y Sarah se convierte en una adicta a las anfetaminas, cada vez más incapaz de distinguir entre lo real y las alucinaciones. Finalmente, en invierno, todos los personajes caen en un espiral de autodestrucción, atormentados por los recuerdos de una vida mejor y por los sueños que nunca se hicieron realidad. 
Para esta película, Darren Aronofsky encargó al músico británico Clint Mansell (antiguo vocalista de la banda de rock alternativo Pop Will Eat Itself) la composición de la banda sonora. Mansell ya había trabajado con Aronofsky en su primer filme, Pi, o el orden del caos, de 1998.
Interpretada por el cuarteto de cuerdas Kronos de San Francisco, la banda sonora de Réquiem por un sueño se convirtió en una especie de música de culto debido a la enorme carga dramática que le otorga a la película. Mediante el empleo de instrumentos de cuerda sin el vibrato que produce el músico que los ejecuta, Clint Mansell y el cuarteto Kronos crearon sonidos “fríos” y disonantes con instrumentos normalmente conocidos por su calidez y suavidad en cuanto al sonido que producen. Este efecto ya había sido utilizado anteriormente por Bernard Hermann, compositor de bandas sonoras famoso por su colaboración en la musicalización de las películas de Alfred Hitchcock.
Para componer los cortes de esta banda sonora, Mansell se basó totalmente en el planteamiento de la historia y el desarrollo argumental de la misma, así como en la psicología y vivencias de los personajes. El compositor partió de la división de la historia en estaciones (verano, otoño e invierno) para crear sonidos que transmitieran la experiencia emocional progresiva de los personajes en cada una de las estaciones, hasta llegar al declive, inmortalizado con el sonido del tema central, Lux Aeterna.
La composición de Mansell para esta banda sonora ha sido ampliamente reconocida y además, adaptada para otros filmes como El Código Da Vinci, Soy Leyenda y el trailer de la segunda entrega del Señor de los Anillos. A esta versión de Lux Aeterna se le conoce como Réquiem for a tower. De igual manera, en el 2002 se editó una versión remasterizada de la banda sonora de Réquiem por un sueño, incluyendo sonidos electrónicos con colaboraciones de músicos como Paul Oakenfold, Josh Wink y Jagz Kooner.
Para González, la vida es una suma de realidades que se encuentran de vez en cuando, obligándonos a conocernos, mirarnos a los ojos e intentar descubrir qué somos. La coestrella y formador de todas esas imágenes y reflexiones visuales ha sido su guionista Guillermo Arriaga, apostador de la contingencia y los azares de las cosas que no se pueden controlar, tal y como lo vivió en su infancia cuando con un golpe en una pelea barrial perdió el sentido del olfato para siempre. 

Estructuralmente, la maestría de la dirección, la precisión del guión, las actuaciones desbordadas y sorprendentes, en especial la del Chivo, son potenciadas por la música de Gustavo Santaolalla, hasta ese momento productor musical de rock y pop, figura importante del llamado ‘rock nacional’ en Argentina, ayudó a fusionar los sonidos folclóricos latinos con el rock anglo junto a su banda Arco Iris y luego como artista en solitario fue pionero en la incorporación del llamado sonido de los ochentas en el rock argentino. Virgen en los campos del cine, se lanzó a la escena con un sonido acústico y electrónico profuso de lamentos y melancolías, utilizando guitarras acústicas y el charango, siendo el instrumento protagonista de sus bandas sonoras.
Aunque la historia de los personajes se entrelaza de nuevo con un accidente automovilístico, se logra plantear que hay algo más allá de la muerte física, de donde proviene el título, respecto a los 21 gramos que pierden todos los seres humanos al fallecer, en una alegoría al peso del alma que abandona al cuerpo. La película muestra que la vida es una ruleta dialéctica, que nada es infinito, ni la felicidad ni la tristeza, todo cambia, se transforma y finaliza en algún punto de la vida de otros que la inician.
Para esta ocasión, Gustavo Santaolalla experimentó con una banda sonora que mantiene una estructura rítmica similar a la de Amores Perros, pero que avanza en la elaboración de sonidos más desgarradores, en un tono más reflexivo a la acción humana, sumado a esto, agrega a las guitarras un bandoneón, que imprime esa tristeza que trae el duelo y la pérdida de los seres queridos.

Finalizando la trilogía de la muerte aparece Babel, película del 2007, que hasta el momento es el proyecto más ambicioso de González y Arriaga; protagonizada por Brad Pitt, Cate Blanchett, Adriana Barraza, Koji Yakusho y Gael García Bernal, Babel ganó el Globo de Oro a Mejor Película de Drama y fue candidata a seis premios Oscar, entre ellos a los de Mejor Película y Mejor Director. Finalmente sólo consiguió el premio en la categoría de Mejor Banda Sonora para Gustavo Santaolalla, repitiendo estatuilla tras haber ganado el año inmediatamente anterior por la música que compuso para Secreto en la Montaña del director chino Ang Lee.


La filmación de la película se desarrolló en Marruecos, Japón y la frontera de México-Estados Unidos. Se manejo lingüísticamente en 4 idiomas, lo que hace que Babel tenga un planteamiento difícil de comprender a simple vista. En primer lugar va mostrando en tres sociedades tan disímiles, la perduración en el hombre de los mismos deseos sexuales, la constancia en la falta de entendimiento a las reglas, la fuerza de la coacción estatal ante el error del que subordina, la conformidad como prisión para seguir respirando. En segundo lugar, muestra que estamos cerca cada vez más los unos de los otros, que la globalización hace rato dejó de ser un principio político y económico, y más que ello se ha transformado en un mandamiento humano, para querer vivir, y poder sentir, antes de morir como verdad indiscutible e ineludible. *
*Colaboración Especial en el texto de Camilo Bácares Jara

Domingo 22 de junio de 2008 - 10:30-11:00 p.m. - (GMT -05:00) Escúchelo por los 91.9 FM de Javeriana Estéreo o a través del Real Audio de http://www.javerianaestereo.com/